29 noviembre 2014

tupinambo, un tubérculo caído en el olvido

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Recuerdo que tantísimos, pero tantísimos años atrás, cuando mi marido había iniciado tímidamente su idea de criar los caracoles, leyendo e informándonos, descubrimos que entre las distintas plantas útiles para estos lentos amigos de la Granja, estaban los tupinambo. No teníamos la más remota idea de que cosa y de como eran; gracias a nuestra sobrina, que vive en Suiza, logramos obtener estos preciosos tubérculos, que a medida que crecían se asemejaban siempre más a unas plantas que ya teníamos en un ángulo apartado .......y, maravilla de las maravillas, era así; habíamos ido a la búsqueda de algo que ya teníamos!!!! los "helianthus decapetalus" o alcachofa de Jerusalén.

La cosa no sorprende mínimamente, dado que este tubérculo no ha sido más considerado y ha sido olvidado en el tiempo; perdiendo un precioso aleado, no solo en el huerto-jardín como ornamento floral y como amparo para nuestros caracoles! sino también en la cocina y en nuestro botiquín de medicinas naturales.
De esta manera hemos descubierto su sabor delicado, aunque si un poco dulzón, y me animé a cocinarlo en distintos modos, aunque si la manera más indicada de consumirlo, de modo tal que sus propiedades queden inalteradas, es crudo en ensalada: rebanados sutilmente y condimentados solo con aceite de oliva y perejil, o tal vez agregando unas gotitas de limón.

Hemos aprendido que es poco calórico: 25 Kcal por cada 100 gr., y descubierto sus cualidades terapéuticas:
El tupinambo viene considerado "la papa de los diabéticos" gracias a su componente principal que es la inulina, una fibra soluble que, por lo que he leído, tendría que ayudar a bajar la glicemía (no teniendo nociones medicas, pongo el condicional).

Pero es más que seguro, y confirmo personalmente, que sus fibras ayudan a regularizar nuestro intestino, equilibrando nuestra flora bacteriana.
Por esto no tendrían que ser pelados pero solo lavados bien y raspados.
El tupinambo es rico de vitaminas "A" y vitaminas del grupo "B" que lo hacen un alimento indicado para nuestra vista e para aquellas debilitaciones sea físicas que mentales.
No conteniendo gluten, puede muy bien ser consumado por quién es intolerante o es celiaco.





Mientras sobre el modo de cultivarlo sabíamos muy bien que fácilmente infestaba!!! y que, más allá que preferir los lugares húmedos y asolados, no necesitaba de otros cuidados.
Para quién quisiera iniciar a cultivarlos, el periodo mejor de enterramiento de estos tubérculos, es a la fin del mes de marzo, a una profundidad de 10 cm. y a una distancia unos de otros de 30 cm. Durante el periodo vegetativo de la planta podemos ayudarla regandola de vez en cuando, evitando estancamientos. A mediados de la fin del verano podremos admirar sus flores, similares a las margaritas, y solo cuando la planta ha terminado su ciclo y está ya seca, hacía fin de otoño o inicio del inverno, que podremos recolectar sus tubérculos que si encuentran al máximo del desarrollo. A diferencia de las papas, una vez recolectados, no se mantienen mucho, alrededor de 3-4 días; por lo tanto deben recogerlos solo cuando les sirven y en la justa cantidad si no quieren que se sequen y no sean más utilizables. De norma cada planta produce una grande cantidad de tubérculos, tanto que es difícil extirparlos todos, pero controlen que queden algunos si quieren continuar la producción el año sucesivo.....

Les hago ver algunas maneras en las cuales los he cocinado:


omelette di tupinambo
crema de tupinambo
pasta con salchichas y tupinambo

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